Hipersensibilidad Dentaria

Es el aumento de las sensaciones dolorosas en los dientes, especialmente ante estímulos como el frío, calor, dulces, ácidos,  tacto o en forma espontánea.
Normalmente se siente mayor sensibilidad en una pieza con caries, especialmente al acercarse a la zona pulpar, que es la que tiene terminaciones nerviosas y puede manifestarse ante estímulos.  En las caries, normalmente se siente molestias con los alimentos fríos o calientes.

Pero puede suceder que una pieza o un grupo de piezas no presenten caries, pero aún así el paciente manifiesta dolor ante situaciones de cambios de temperatura, consumo de dulces o ácidos (ej, jugos de naranja, limón, pomelo o kiwi),  al cepillarse los dientes o en forma espontánea, por ejemplo en invierno, al salir en las mañanas y aspirar aire frío. Esto se produce al exponerse una parte del diente, la raíz, que fue “diseñada” para estar dentro del hueso, rodeada por tejidos blandos que la unen a él y la protejen del medio bucal.  Hay situaciones particulares donde el tejido radicular, que es más blando por estar menos mineralizado, queda expuesto a la boca.

Tal es el caso de pacientes que por muchos años, utilizaron un cepillo dental con cerdas duras o medianas,  con terminaciones no redondeadas, que, ante el uso excesivo, terminaron por desgastar el diente en la zona de su “cuello” (donde se une la corona del diente con la raíz).  Hace años, fue muy común que se recomendara este tipo de cepillos, creyendo que con mayor fuerza de cepillado se limpiaba mejor.  Años después estamos viendo las consecuencias de esta práctica.  Sumado a que años atrás, la oferta de cepillos dentales en el mercado era muy reducida, por lo que mucha gente que no concurre con frecuencia al dentista, sigue actualmente utilizándolos, por falta de información.

Desgaste radicular, con alta sensibilidad a los cambios térmicos, dulces y ácidos.  Además recesión gingival con pérdida de tejido blando.

Lo que encontramos a diario en nuestra práctica, los odontólogos en general,  son desgastes en forma de “cuña”, sobre la raíz dentaria, en general, sin presencia de caries.  Estos desgastes, normalmente ubicados en las caras externas de los dientes, en zonas de facil acceso a la higiene para el paciente,  suelen estar acompañados por pérdida de encía, ya que si un cepillo inadecuado pudo desgastar el tejido duro de la raíz, con más razón pudo desgastar la encía que la recubría, ya que suele ser un tejido de poco espesor.  Esto conlleva varios problemas:

1-  la superficie de la raíz expone el final de unos conductos, llamados “túbulos dentinarios”, que son unos conductos que recorren la dentina, desde la cámara pulpar a la superficie radicular. En su interior se encuentra una prolongación de las células pulpares, los “dentinoblastos”, además de fibras colágenas, fluido y terminaciones nerviosas provenientes de la pulpa.  Si esta superficie radicular se encuentra expuesta al medio bucal, cualquier estímulo de los mencionados puede provocar una respuesta dolorosa, al viajar con rapidez a la pulpa dental.

2-  el segundo problema es la pérdida de tejido blando (encía) en el cuello del diente.  A veces la pérdida de encía es tal que se pierde la zona que se “fija al hueso”, que es la que evita que los tejidos móviles, como la parte interna del labio, carrillo, etc, transmitan sus movimientos al extremo de la encía.  Esta encía es la llamada encía “adherida o insertada”, que cuando se pierde lo suficiente para no cumplir su función suele traer problemas, especialmente si se agrega inflamación gingival.

3-  Ante la sensibilidad aumentada por desgaste del cuello dentario, puede agregarse la falta de higiene adecuada, ya que al paciente le duele limpiarse ese sector, por lo que se acumula placa microbiana y comienza un cuadro inflamatorio.   O sea, que aumenta el riesgo de caries, inflamación, y la sensibilidad dentaria.

Que hacer entonces para solucionar este problema:  Primeramente cambie el cepillo por uno suave o extrasuave (a veces llamados cepillos post-quirúrgicos).  Concurra a su odontólogo quien evaluará cuál es la mejor solución:  si hay mucha pérdida de superficie dentaria, lo más probable es que le sugiera restaurar esa zona con un material estético, del color de su diente, con lo que disminuirá mucho la sensibilidad. También se le indicará el uso de cremas dentales y enjuagues bucales que contengan sustancias especiales, que obliteran los túbulos dentinarios, sellándolos para que no se transmita la sensibilidad al interior de la pulpa.  Son a base de nitrato de potasio, clururo de estroncio, citrato de sodio, fluoruros, etc). Personalmente prefiero indicar al inicio del tratamiento los dos productos, crema dental y enjuague, ya que suele haber dolor al cepillarse, por lo que suele ser difícil que el paciente llegue con la crema dental a todas partes, en cambio con el enjuague es más fácil y práctico.  Debería usar estos productos al principio por un par de meses y evaluar las mejorías.  Si no se solucionó completamente el problema, repetir otro mes más.  Son productos caros, por lo que si se corrige la causa del problema, no es necesario utilizar estos productos de por vida.  Luego puede continuar usando, por ejemplo, cremas dentales normales y enjuagues  de fluor en base acuosa.
Ahora si este desgaste dentario va acompañado de “recesión gingival”, con una secuela estética o funcional sobreagregada, puede que la mejor solución sea reponer el tejido blando perdido, a través de algún tipo de injerto gingival.  El inconveniente que muchas veces encontramos, es que el principal sector donante de injertos en la boca, el paladar, ( en un sector limitado), es insuficiente para devolver la estética y función a los muchos sectores de la boca que el paciente ha desgastado con un cepillo inadecuado, por lo que hay que priorizar sectores.  Hoy en día existen nuevas técnicas quirúrgicas que buscan solucionar grandes sectores desgastados o la posibilidad de usar injertos de encía como el “alloderm”, que puede comprarse, pero que tiene un alto costo, así que los “autoinjertos” siguen siendo los más utilizados.

También es importante agregar, que durante o después de un tratamiento periodontal, puede aumentar la sensibilidad de las piezas, ya que el cálculo o tártaro, estaba cubriendo la superficie radicular, por lo que su eliminación adecuada en vista de curar la enfermedad periodontal suele dejar un aumento de la sensibilidad dentaria, el que cede espontáneamente con el paso de los días, o requiere utilizar cremas dentales o enjuagues para dientes sensibles, por su especial fórmula que oblitera los túbulos dentinarios  o  también aplicar flúor en forma local.

A título personal quisiera mencionar el caso particular del limón.  Aquí en Chile, es muy común que se utilice el jugo de limón en abundancia para condimentar ensaladas o en la preparación de pescados y mariscos crudos, inclusive he visto a personas que  comen limón directamente, mordiéndolo con los incisivos, lo que provoca un gran “desgaste”  y sensibilidad de las piezas, especialmente centrales superiores.  Me llamó mucho la atención en mi ejercicio profesional, ver una marcada relación entre el aumento de la hipersensibilidad dentaria y el consumo frecuente y abundante de limón. Los periodoncistas sabemos que el ácido cítrico  se utiliza  para preparar químicamente la superficie radicular en cirugía periodontal. En solución saturade a Ph 1, durante sólo 3 minutos, expone y agranda los orificios de los túbulos dentinarios.  Entonces,  si una persona consume en forma cotidiana jugo de limón, provocaría el mismo efecto:  termina destapando permanentemente los túbulos dentinarios.  A pesar de su esfuerzo por utilizar cremas dentales costosas, ampliamente promovidas, para solucionar sus molestias,  no está eliminando la causa de la hipersensibilidad. Personalmente sugiero en estos casos, reemplazar el uso de limón como condimento, por otro ácido más débil como el ácido acético (vinagre) o acetos balsámicos, muy comunes en estos días.

Paciente que durante años comió limón (como fruta). Nótese la erosión que sufrieron los incisivos centrales.

Se desgastaron y perdieron su contorno normal.